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Para comenzar, es importante poder definir qué es el e-commerce, el cual básicamente es (en español), comercio electrónico; en otras palabras, es el comercio que gestiona la venta y pago de productos y servicios a través de medios electrónicos.

Cuando se está iniciando en el mundo del comercio electrónico, se puede confundir con facilidad con el e-business, el cual es un proceso más complejo, que incluye todas las estrategias para gestionar un negocio online, donde encontramos, entre otras, el inbound marketing, promociones, SEO, entre otros.

Según el perfil comercial del negocio, el e-commerce se puede clasificar de diferentes formas, aquí comentaremos las más empleadas:

B2B (Business-to-Business): Para empresas cuyos clientes finales son otras empresas.

B2C (Business-to-Consumer): Es el más común y está orientado a empresas que le venden de manera directa a los consumidores finales. 

C2C (Consumer-to-Consumer): Para negocios que facilitan la venta de productos (nuevos o usados), de unos consumidores a otros. Por ejemplo, Mercado Libre.

El comercio electrónico también se clasifica según el modelo de negocio y dependiendo de la forma en que se generen los ingresos, y la gestión ante el consumidor final, también lo podemos segmentar así:

Tienda online con productos propios: Puede tener características similares que una tienda física, pero en versión online.

Dropshipping: Es un e-commerce normal, con la diferencia que el vendedor no envía el producto, sino que es un tercero el que lo hace, el cual es una empresa de mensajería.

Marketplace: Es una página que vende productos de otras tiendas. Aquí, diferentes marcas ofrecen sus productos, por lo que el negocio está como tal en tener la página web. Un ejemplo real es Linio.

Existen otras clasificaciones, pero por su uso en nuestra región, dejaremos solo las 3 anteriores.

Más allá de las múltiples ventajas que representa tener un e-commerce, frente a una tienda física, como la atracción de nuevos clientes, menos costos en publicidad, mayor margen de ganancias y escalabilidad, entre otros; también conlleva retos muy interesantes que se tienen que superar para lograr los resultados esperados:

No existe una fórmula única, ni mágica: Es un proceso que requiere de buena planificación, estrategias y un conocimiento del tema.

Falta de confianza: Pese a la seguridad en las pasarelas de pago, el fraude electrónico sigue siendo una realidad que aún limita el mercado.

Productos que no se pueden tocar: Aunque la página muestre las mejores fotos y características del producto, aún existe una gran mayoría de personas que les gusta conocer de primera mano lo que están comprando.

Competencia: Debido a los bajos costos de inversión, cada día son más las personas y negocios que ofrecen sus productos y servicios en internet, lo que implica un mayor esfuerzo y dedicación a la creación de estrategias para vender.

Para finalizar, es importante tener en cuenta algunas recomendaciones para hacer de tu e-commerce algo atractivo y que se destaque:

– Emplea imágenes atractivas y de buena resolución.

– Brinda la mejor información sobre tus productos.

– Permite que otros usuarios hagan reseñas y recomendaciones.

– Crea listas de deseos.

– Ofrece formulario de inscripción con retribución de descuentos.

Y lo más importante, recuerda que un excelente servicio al cliente, siempre será una de tus mejores cartas de presentación ante tus compradores y clientes potenciales.

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